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Siprula Táchira

Desde los años finales de la década de los ochenta surgió en el ánimo de los profesionales al servicio de la Universidad una gran inquietud, porque en 1983 terminando la administración del Dr. Luis Herrera Campins, y siendo Ministro de Educación el Profesor Fernando Heres, el presidente de la republica expresó: “Ni un bolívar más para las universidades”.

Seguidamente se ordenó que recondujeran en respectivos proyectos los presupuestos, y La Universidad de los Andes, en Consejo Universitario, nombró una comisión de reformulación de su proyecto de presupuesto para ejecutarse en 1984, dicha reformulación presupuestaria iba aparejada por una serie de medidas administrativas muy drásticas, que decretaba lo siguiente: no aumento de sueldos y salarios, no ascensos, no escalafón, no premio estímulo, no ingreso de personal, suspendidos los servicios del CAMIULA, no pago de prestaciones sociales, no pago de aporte institucional a CASPTULA; es decir, prácticamente todos los beneficios sociales de los trabajadores permanecieron en suspenso casi hasta finales de la administración del Dr. Jaime Lusinchi, pues en esos tiempos, se produjo un incremento en los precios del petróleo, y con ese desahogo, se dio un fuerte respiro, y ello permitió que el Congreso de la Republica otorgara una Ley Habilitante.

El Rector Pedro Rincón Gutiérrez, gestionó ante la administración central el pago de muchos de los rubros suspendidos con carácter retroactivo, dichos pagos, se hicieron para saldar las deudas que se venían arrastrando desde 1983, pago que se hizo efectivo hasta el año de 1987, y como consecuencia, muchos aspectos quedaron suspendidos por unos años más.

El gremio, al cual pertenecíamos todos, tuvo que conformarse con migajas de carácter general, y en el seno de los profesionales en funciones administrativas de la ULA, cundió mucha frustración y desencanto, debido a que el gremio al que nos encontrábamos afiliados, ni siquiera permitía que planteáramos nuestras inquietudes.

Pedimos que se creara una Secretaría de Profesionales, propuesta que no fue oída. Ahora bien, el 20 de Diciembre de 1990, mediante Gaceta Oficial Extraordinaria N° 4240 se aprueba la Ley Orgánica del Trabajo. Dicha legislación laboral en su articulado: Art. 8, 400, 411, 413 nos permitía la sindicalización. Todo el año 1991 fue para nosotros una actividad febril, con frecuencia realizábamos asambleas de profesionales y así, arribamos al año 1992, llenos de miedos, de angustias y dudas; pero fue por ello, que tomamos una decisión concreta.

Nos lanzamos a nuestra gran aventura que culminó en noviembre de 1992. Tenemos el pequeño mérito de haber sido el primer Sindicato Regional inscrito en el Ministerio del trabajo en Caracas, a través de la Dirección General Sectorial de Insectorías del Trabajo, bajo la Dirección del Dr. Ender Márquez, abogado laborista, oriundo del Estado Táchira; cito a este funcionario, porque él asumió nuestra causa de tal manera, que se puede equiparar al cuidado de un padre para con su hijo. El Doctor nos asesoró, acudía con frecuencia a Mérida para asistirnos ante cualquier eventualidad. Siempre debemos estar agradecidos con este generoso personaje.

En el año de 1993 produjimos nuestro primer instrumentario, que consta de 81 artículos, y con un anexo: “Reglamento Electoral” que contaba de 50 artículos. Este instrumento normativo fue presentado al Ministerio del Trabajo. De inmediato nos evocamos a producir la primera Convención Colectiva de Trabajo, que constaba apenas de 35 cláusulas. Dicha Convención, era muy sobria y austera, y apenas pudimos obtener unas pírricas reivindicaciones, pero nuestro logro mayor fue que nos reconociera por tratarse de la ULA; administrar nuestro propio destino fue un gran paso de avance para el sindicato.

Todas las convenciones colectivas de trabajo tienen dos años de duración en los documentos, pero en la práctica estos eventos laborales se prolongan por muchos años más; de allí, que nuestra segunda convención colectiva del trabajo se firma el 07-09-2000, es decir, unos seis o siete años después de la I Convención Colectiva. La vigente II Convención Colectiva ya está vencida desde hace seis años, lo que amerita que la Junta Directiva del SIPRULA promueva un nuevo proyecto de convención colectiva de trabajo ante las autoridades universitarias y logre su actualización. Los estatutos del SIPRULA se emitieron por primera vez en 1993; se reformaron en 1999, y en el 2005, lo que indica la capacidad de adaptación del sindicato a los distintos momentos históricos.

Uno de los mayores logros del SIPRULA ha sido la creación del IMPRESIPRULA, mediante la asamblea general de afiliados el día 29 de noviembre de 1996, pero sólo entró en funcionamiento en mayo de 2002, desde entonces, se han resuelto cientos de casos de salud; en menor cuantía de capacitación, recreación, cultura y deportes. Durante este largo período cronológico, los resultados han sido ampliamente positivos.